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jueves, 1 de diciembre de 2011

La Presidenta y su amigo el represor, Gerardo Martínez


Llego el momento clave, a pesar de los discursos hablando de profundizar el modelo productivo nacional y popular, la presidenta decidio hacer coincidir las palabras con los hechos y por fin para sus obedientes espectadores del establishment empresario y de la burocracia sindical, se viene la derechización tan esperada por ellos.

Primero fue en la Union Industrial y ahora en la Cámara Argentina de la Construcción donde la presidenta endulzó los oídos de los referentes de la patria contratista. Los mismos que se hacen millonarios a costa de los trabajadores que cobran un básico de 2.300 pesos, y que la inflacion erosiona día a día.

En el prolijo escenario del Sheraton la Presidenta se puso definitivamente en la vereda de las patronales quejandose por los juicios que deben afrontar las empresas y las ART. Es penoso y muy preocupante que nada haya dicho de los casi 300 trabajadores que mueren por año (según cifras oficiales) en accidentes evitables. Sobre todo porque los responsables de generar el sistema de complicidades que provocan esas muertes estaban con ella en el escenario.

Ahí estaban sonrientes los representantes de las corporaciones de la construcción con su mejor producto: Gerardo Alberto Martinez; ex funcionario menemista, ex Secretario General de la CGT en los años en que millones de trabajadores gracias a la traición de los burocratas se quedaban en la calle; ex buchón del Batallón de Inteligencia 601; y un empleado de lujo de las patronales muy necesario en esta etapa donde la Presidenta ha decidido imponer el modelo monárquico del discurso único.

¿Para que mantener un discurso progre si la elección ya paso? ahora viene el ajuste y para aplicar las políticas más conservadoras el Gobierno y las patronales necesitan sindicalistas como Gerardo Martinez, débiles y obsecuentes por necesidad y por obligación.

Inclusive la Presidenta cometió un sincericidio cuando afirmó que "lo charlaba el otro día en la sobremesa con el titular de la UIA, después de todo ustedes serán constructores, pero la construcción es la madre de todas las industrias, charlabamos de la necesidad de poder abordar ya pasada la cuestión electoral...siempre hay temas que cuando hay cuestiones electorales es más dificil abordarlos". A confesión de parte relevo de pruebas. Ahora que paso la elección pueden decir lo que realmente piensan y lo que es peor llevarlo a la practica sin ponerse colorados y sin riesgos electorales.

La realidad indica que vienen tiempos de discutir paritarias y las patronales y el gobierno necesitan marcar el techo de los reclamos. La construcción es una de las actividades más importantes para hacerlo, por eso desempolvaron al rehen que más les obedece, el que calladito acata todo sin chistar, el que no sabe lo que es un plan de lucha, el que entrega sin discutir los derechos de los trabajadores a cambio de seguir beneficiandose sin limite, el que va a firmar por lo que le digan con tal de que lo dejen sacarse cuantas fotos pueda para seguir el operativo blanqueo.

No importan los Derechos Humanos, la memoria, verdad y justicia, ni que haya sido un entregador de trabajadores desparecidos, ni siquiera que sea el líder de una estructura mafiosa con las patotas para-sindicales más violentas del país. lo que sí verdaderamente importa es que va a firmar lo que el Gobierno quiera. Para la Presidenta y los empresarios Gerardo Martínez es garantía de los sueldos más bajos, del renunciamiento absoluto a la lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores, y de que el costo de la mano de obra permita que la construcción y la obra pública sigan siendo negocios para pocos.

La Presidenta con la complicidad con la que se le habla al mejor alumno,le preguntó "Gerardo cuantos afiliados tenías, cuantos cotizantes tenías en el año 2002-2003". Y continúo diciendo "¿cuántos? ¿70 mil? Bueno ahora ya estas cerca del medio millón, no es cierto?"

Ahora sabemos que para la Presidenta los trabajadores de la construcción somos llamados "cotizantes", e inmediatamente nos surgen varios interrogantes ¿a qué precio cotizamos? ¿el precio lo pone Gerardo Martínez? Le queremos aclarar a la Presidenta que somos más de un millón los trabajadores de la construcción en todo el país, si bien la cifra a la que ella se refiere es la de los que están en blanco cobrando un básico de hambre, precarizados, tercerizados para que le cierren los números y puedan seguir haciéndose millonarios los Pedraza y los Martínez, no se puede olvidar que hay otro medio millón de trabajadores en negro, en condiciones infrahumanas y que no forman parte de las estadísticas oficiales, ni siquiera si mueren en un accidente de trabajo.

El denominador común es que Martínez los negocia, los traiciona y entrega con la misma dedicación, y que sus patotas los persiguen, los golpean o los matan si es necesario.

La Presidenta dijo que "la construcción es una de las actividades donde mayor grado de armonización se puede ver entre el sector privado, el sector empresario y el sector trabajador y yo creo que esto es clave para todas las actividades". Es lógico lo que dice la Presidenta, miren si todas las patronales tuvieran un dirigente adicto y servil como Gerardo Martínez, que fue formado en la dictadura para recibir ordenes y cumplirlas, aunque estén en juego vidas. Y Gerardo, como lo llama cariñosamente la Presidenta, cumple las ordenes de la Cámara Argentina de la Construcción.

Por todo esto Martínez es el dirigente ideal para el Gobierno y las patronales, por eso el "Operativo Blanqueo" para instalarlo como la figura de recambio en el sindicalismo argentino. Una operación que no se la creen ni siquiera los que la armaron.

Este Gobierno que tiene el vergonzoso saldo de 16 muertos en conflictos sociales y sindicales, más de 5 mil procesados por luchar, y compañeros como Olivera y Oñate injustamente detenidos, debería replantear el rumbo "derechoide" que ha tomado eligiendo a personajes como Gerardo Martínez como socios.

Es verdad, las elecciones pasaron, pero los trabajadores argentinos no vamos a permitir que nos impongan políticas y métodos que ya sufrimos, por el contrario, el reclamo por defender los derechos, las conquistas, y luchar por mejores salarios, no sólo no va a menguar, sino que se va a acrecentar día a día.

Esperamos que la Presidenta corrija la mala lectura de la realidad y los errores estratégicos que está cometiendo, cuando faltan cuatro años más de mandato.

Los trabajadores estamos de pie y vamos a dar esta lucha hasta el final.

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