
Al ex-represor y buchón de la dictadura, Gerardo Martínez, le causa gracia la denuncia en su contra, por su participación en el Batallón de Inteligencia 601. No esperábamos menos de él, que entregó compañeros y que hasta tiene lazos familiares con las patotas más duras del 601.
Lamentablemente para él, y a pesar de su cinismo deberá responder por los compañeros que entregó. Pero además deberá responder por el asesinato que le atribuye el represor Héctor Pedro Vergez. En un reportaje concedido al periodista Ricardo Rogendorfer el represor e integrante del Batallón 601 cuenta como después de haber cometido un asesinato, Martínez es reclutado en las filas del nefasto Batallón.
Es coherente con su oscura historia que haya retirado la placa que homenajeaba a los 105 trabajadores de la construcción desaparecidos en la dictadura, como también que aún en democracia ex represores y agentes del 601, como Barcos, Daffunchio y Leiva fueran parte de la UOCRA.
A la sociedad argentina no le causa gracia su accionar en la dictadura, pero quien sabe, en poco tiempo pueda expresar lo que le causa gracia de la misma manera irónica, cínica y cruel en que lo hizo Alfredo Astíz cuando fue condenado por los crímenes aberrantes de la ESMA.

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