Las excusas para no liberar a Olivera fueron tecnisismos procesales, que la misma justicia y la decisión política del Gobierno no aplicaron con Juan José Zanola.
Carlos Olivera lleva dos años injustamente detenido; Zanola llevaba también dos años preso pero por envenenar a los afiliados de la bancaria con medicamentos truchos.
La decisión política del Gobierno fue que liberen a Zanola y que Carlos Olivera siga preso. Dijo Cristina hace poco “quiero que mis compañeros de los sindicatos sigan siendo compañeros y no cómplices”. El discurso se contradice contundentemente con los hechos, no sólo en el caso de Olivera y Zanola, sino también con los desmedidos esfuerzos y operaciones que está haciendo el Gobierno para liberar a Pedraza.
La Presidenta castigó a las patronales del campo por el alto índice de trabajo en negro, por el trabajo esclavo, y se conmovió relatando las situaciones infrahumanas en las que explotan a menores estos empresarios inescrupulosos. Aprovechó la oportunidad para criticar al gremio UATRE y a su líder el “Momo” Venegas por la complicidad con las patronales. Coincidimos plenamente con la Presidenta en que la actividad agropecuaria es la fuente de trabajo en negro y esclavo más grande el país. Lo que le quita credibilidad a sus palabras es que una semana antes en la Cámara Argentina de la Construcción haya llenado de elogios a las corporaciones que representan la segunda actividad con más trabajo en negro, precarizado y con los más bajos salarios.
Es evidente que para la Presidenta, Biolcatti o Miguenz son explotadores malos, mientras que Wagner y Roggio son explotadores buenos. No sólo eso, ni un párrafo dedico en su discurso a relatar las condiciones de explotación en las obras en construcción, donde también hay menores tratados como animales por los empresarios con los que no tiene empacho en sacarse fotos sonriendo y regalándole discursos dulces.
Es muy grave el permanente doble discurso que hace que critique ferozmente a Venegas, pero defienda de manera cómplice a Gerardo Martínez. ¿Cuál es la diferencia?
Si entregan a los trabajadores, entonces son cómplices de las actividades con mayor trabajo en negro, son cómplice de quienes se han llenado sus bolsillos a costa de negociar con las patronales. ¿Cuál es la diferencia? ¿Simplemente que uno le es más funcional y hace todo lo que le piden? Es muy poco para justificar semejante nivel de impunidad.
Gerardo Martínez cuenta con el agravante de haber formado parte del Batallón 601 de Inteligencia del Ejercito en la última dictadura. Pero nuevamente la Presidenta ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio .
Hace pocos días se indignó hablando del juez mendocino Otilio Romano cómplice de la dictadura, dijo “pediremos su extradición a Chile”. Aunque todavía no dijo una sola palabra del pasado colaboracionista y asesino de Gerardo Martínez, es más por el contrario, lo ayudan a construir su coartada.
Otra vez, represores buenos y represores malos, otra vez el doble discurso para juzgar mismas conductas y mismos délitos. Y la justicia “adicta” acompaña.
Están presos Olivera, Oñate, Karina por luchar; están libres Jaime, Schoklender, Gerardo Martínez y Zanola.
La política de ajuste y las recetas conservadoras y anti-populares que la Presidenta quiere imponer necesitan de la contradicción constante, del doble discurso, de la represión, de la ley antiterrorista y de la complicidad de los mismos que en los 90, como Gerardo Martíenz, dejaron a miles de trabajadores en la calle.
El escenario esta montado y a los actores ya los conocemos. Sólo la unidad de todos los sectores populares, de todos los trabajadores y organizaciones sindicales de base y combativas van a frenar este profundo proceso de “derechización” y ajuste que nos quieren imponer.
La criminalización de la protesta social es el primer paso para intentar condicionarnos y poder aplicar el plan de siempre: los trabajadores y sus salarios son la variable de ajuste.
Por eso ahora más que nunca el proceso de unidad iniciado en el Bauen, debe ser el punto de partida para que los trabajadores no paguemos otra vez los platos rotos.
La unidad, la consecuencia en la lucha y el compromiso solidario, es el camino que tomaremos para defendernos del ataque del Gobierno, las patronales y la burocracia sindical cómplice y asesina.
Por libertad y democracia sindical
Libertad a Carlos Olivera
Cárcel a Gerardo Martínez