
Foto: Tiempo argentino
Una imagen vale más que mil palabras, a pesar de eso intentaremos explicarla, comenzando por describir a los personajes.
Julio De Vido, Ministro de Planificación e Infraestructura, responsable máximo de la obra pública, será recordado por su aporte a la política energética; tuvo la energía suficiente para dejarnos sin luz a los argentinos y llevarse toda la plata a su casa. 20 mil millones en seis años dice De Vido que invirtieron. Invitamos al lector a que saque la cuenta.
Con la misma eficacia con la que manejó la caja de las obras públicas, lo hizo con los subsidios al transporte ¿o no es un placer viajar en tren en la Argentina?.
Es el Ministro record, ningún funcionario ha acumulado tantas denuncias y causas judiciales como él. También maneja los tres planes federales que ha lanzado que preveían la construcción de más de 800 mil viviendas, pero no ejecutó ni siquiera la mitad. A usted trabajador argentino ¿todavía no le entregaron una?
No es casualidad, es una política o ¿Sergio Shoklender era un libre pensador? La misma política que utilizó en Atucha II, donde su socio Gerardo Martínez lo ayuda mandando a las patotas para golpear a los trabajadores.
Carlos Wagner, Presidente de la Cámara Argentina de la Construcción. Empleado de Aldo Roggio, al igual que Gerardo Martínez. Roggio es el dueño de la construcción y el verdadero poder detrás de muchos negocios como por ejemplo las tercerizadas y su sistema para precarizar las condiciones de los trabajadores. Es quien cuida al "agente" Martínez. Su relación data de hace tiempo, cuando Martínez se iniciaba como "buchón" en la UOCRA, Roggio ya formaba parte de la "patria contratista" cómplice de los militares.
Gerardo Martínez, agente civil de inteligencia del Batallón 601 del Ejército, infiltrado en la UOCRA desde la dictadura hasta hoy. Ex Triple A, ex 601, ex ubaldinista, ex menemista, ex duhaldista y casi ex kirchnerista.
El agente Martínez se maneja como un gran empresario, pero es en realidad representante de los trabajadores, aunque lo disimule tan bien traicionándolos y traficando con sus derechos para obtener beneficios personales. Son los trabajadores quienes con su aporte sostienen la estructura que Martínez usa, por ejemplo, para mantener a ex compañeros suyos del 601 y a patotas formadas por barras bravas y ex convictos. Muchas explicaciones debe Martínez a los trabajadores peores pagos de la industria nacional, donde según cifras oficiales, mueren casi trescientos por año en accidentes evitables.
Pero además, a partir de la denuncia en su contra por su participación en el Batallón 601, la memoria de los trabajadores desaparecidos de la construcción, sus familias y la sociedad en su conjunto, exigen que de explicaciones sobre su rol como agente de inteligencia durante la última dictadura militar.
De este "encuentro" surge un extraño tufillo a - ¿como hacemos para blanquear al agente Martínez? No es fácil la tarea, por no decir imposible. Hoy una foto junto a Gerardo Martínez es una mancha de petroleo, pues carga con un pasado demasiado oscuro. El ministro De Vido debería pensar que el Gobierno del que forma parte tiene como bandera la defensa por los Derechos Humanos, la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Tal vez para De Vido este operativo merezca un gran esfuerzo porque Gerardo es obediente, es disciplinado, no pide nada para los trabajadores solo para él y por supuesto cuando hace falta golpear a un trabajador, reprimir una manifestación docente, escrachar a un político opositor o perseguir a los trabajadores que se organizan en asambleas, están sus patotas siempre presentes. Todo sea por garantizar impunidad.
Sin embargo resultará difícil el operativo "blanqueo" de Gerardo Martínez, porque fue parte de la dictadura más sangrienta, y es parte de la peor burocracia sindical. El pueblo argentino en su mayoría repudia los dos lugares de pertenencia de Martínez. En política suele decirse que solo se acompaña hasta la puerta del cementerio, nunca adentro.
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